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Vínculos y Ataduras.

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Vínculos y Ataduras.

Mensaje por Dinah Lune el Dom Dic 25, 2011 5:43 pm

Dinah ha entrado de nuevo en su habitación. Sin embargo, esta noche ella está muy agitada. Apenas ha cerrado la puerta tras ella, y no se atreve ni a mirar en dirección al la puerta que ahora le sirve para recargar su espalda. Se desliza lentamente hacia el suelo, quedando sentada en silencio. Los únicos sonidos que puede escuchar más allá de su voz interior, son su agitada respiración y su acelerato y fuerte latido, cual si su corazón buscara escapar de su pecho.

A pesar de su entrenamiento, ella aún no logra reponerse de la impresión.

No lleva ni una semana al servicio de su Amo, y él ya ha logrado paralizarla de miedo.

Sí, miedo. Por absurdo y extraño que parezca, Dinah está profundamente asustada. Si bein ha aceptado la idea de servir a alguien y de conservar una posición quizás inferior a lo que su talento y trabajo pudieran darle algún día... jamás había pensado en casarse.

¿Y porqué viene al tema eso del matrimonio?.... pues porque Alex sama, su Amo, se ha tomado la libertad y el atrevimiento de pedirle su mano... ¡Y frente a la directora del colegio Santa Lucía!...

Dinah no pudo más que desmayarse. Incluso haberse quedado e silencio o intentar distraer la atención de lo que su Amo había propuesto con tanta intempestuosidad (como es su costumbre) habría sido un error, o bien podría habérsele tomado por su cómplice... Y Dinah ciertamente ni enterada estaba de que las cosas llegasen a ese extremo.

Suspiró profundamente, miró hacia su ventana, deseando poder hablar con alguien de esto, de lo que sucedía en su interior y en su cabeza, de la enorme responsabilidad que tenía ahora y de las dudas que la asaltaban... pero bien sabía que cosas como ésa simplemente no se hablan, con nadie. El honor y reputación de su Amo están de por medio, así que tiene que callarse. Ni siquiera le está permitido pedir consejo alguno.

Así que se levanta con un gran esfuerzo, camina lentamente hacia el pequeño escritorio que ha colocado bajo la ventana, donde la tímida serena y pálida luz de la luna (su musa y madre adoptiva) se cuela por entre las cortinas para alumbrarle mientras vacía todo el caos dentro de sí... del único modo en que puede hacerlo.

Ella busca con ansiedad aquel pequeño librito que guarda en el cajón secreto bajo llave. La llave la trae siempre consigo, colgada de su cuello. La misma llave abre el cajón y el candado del librito, que es en realidad su diario.

Acto seguido, extrae del compartimiento del lomo del libro un bolígrafo y comienza a escribir en la siguiente página.

¡Vaya día!

Hoy me ha pasado, quizás de todo. Por primera vez en la vida he sufrido un desmayo. ¡Quién lo hubiera dicho que las impresiones fuertes pueden lograr que una pierda el sentido!.

Si no fuese mi caso, sé que esto me haría gracia y que me estaría riendo de esto como si fuese cualquier cosa absurda... si no fuese una Maid y no hubiese sido a mí a quien le ha ocurrido.

¿Cómo se le ocurre pedirme matrimonio?

No sólo nos acabamos de conocer, sino que además, estoy segura de no ser la persona ni remotamente adecuada para él. ël necesita de alguien con mayor afinidad a sus costumbres, incluso a las expectativas que de él se tienen... no una chica simple como yo.

Y para colmo, esto sólo me hace más difícil todo. No puedo esperar ni siquiera que lo entienda, pero soy responsable de su bienestar y de su reputación.... casi se diría que soy responsable de él... y esto sólo me pone a la vista de todos (cosa que en realidad no me agrada mucho) y lo peor es que no me es del todo indiferente. Tiene algo que logra hacer que me preocupe por él y me cueste trabajo negarle algo.

Tengo que hacer acopio de toda mi determinación y de la prudencia para no caer en su juego... o en lo que sea que está tramando. Y por otro lado, es mi deber ayudarle a lograr lo que vaya a hacer. Esto sí que es un lío.


Levantó la vista hacia la luna en aquel momento y para su sorpresa... sonrió. Tuvo que reconocer en aquel momento que, a pesar de que le metiera en apuros, la actitud de su Amo le agradaba. Incluso su fría fiereza. Aquel breve arrebato de emoción que le presenció la primera noche a su servicio, cuando se quedó a hacerle compañía y velar su sueño.

A veces creo que lo que necesita es una figura materna... y otras simplemente una cómplice y amiga... alguien que le entienda y escuche, sin juzgarle... sin llevarle la contraria.

Aunque sus métodos sean tan inusuales como él... no soy quién para siquiera desaprobar que exprese lo que siente... al menos en privado, donde nadie debiera estar observando ni enterarse.


Tragó salva en ese instante, mientras una idea brincaba a su mente, ligera, traviesa y tomándole por sorpresa. Dinah se limitó a sonrojarse profundamente, sabiendo que estaba sola, en una pequeña burbuja de intimidad que raras veces tendría ahora que tenía un Amo a quien servir.

Y si el servicio incluía acompañarle y asegurarse de que no se sintiera solo, ella debía ser lo que él necesitara, siempre en silencio y en el más absoluto secreto. Aunque ella provenía de una familia con costumbres, el concepto del deber estaba por encima de algunas de las consideraciones que la sonrojaron. Así tuviera que ser él el primero en su vida... ella haría lo que él necesitara... con la esperanza de que no se hiciera público... por el bien de la reputación de su Amo y de su familia, a quienes servía también...

Lo que la llevó irremediablemente de vuelta al tema de su escrito.

He de encontrar un modo de hacerle ver a mi Amo que tales acciones no podrán jamás ver la clara y cegadora luz del día, ni ser algo público y transparente. En el silencio, la intimidad y las sombras, tendrá de mí lo que necesite, pero jamás frente a otros, por su propio bien y el del nombre que representa. Aunque tengo la sospecha de que no importa cómo se lo diga, al final no me hará caso y querrá hacer su voluntad... y eso eso lo que me preocupa... incluso más que lo que pueda pedir de mí.

De modo apresurado, casi presintiendo que su Amo la necesitaría o quizás temiendo que alguien se acercase y descubriese sus secretos, se apresuró a cerrar el libro y a guardarlo bajo llave en su sitio. Se miró al espejo y se aseguró de lucir como debía, antes de salir de nuevo por la puerta, pero esta vez hacia la cocina, para preparar la cena.

Quizás después de cenar podría por fin encontrar un modo de decir lo que pensaba... sin avergonzar a su Amo... que tan dispuesto parecía a ponerse a sus pues, como a luego reclamarla para sí.

Su intensidad la mareaba un poco... sus arrebatos la dejaban sin aliento... pero más que nada... él estaba robando poco a poco, palmo a palmo y sin tregua, su atención. Los pensamientos de Dinah rondaban cada vez con más frecuencia a Alex, al punto en que incluso ella se había dado cuenta de lo que estaba pasándole...

Es una lástima que Pioter san y Alex sama tenagn problemas. Aunque él me pareció un chico gentil, a pesae de sus particulares ojos rojos... creo será una pena, pero tendré que evitarle en lo posible para ahorrarle disgustos a mi Amo. Me pregunto qué cosa tan grave sucedió entre ellos... aunque Pioter san parece temerle... o quizás esté apenado por algo... pero... qué será?

Dinah pensaba en esto mientras preparaba la cena. Por fortuna, su atención podía fácilmente divagar entre dos cosas a la vez, si no de manera impecable, al menos con calidad para hacer ambas, por lo que pudo cocinar sin problemas. Al final, colocó cada plato en un carrito de servicio y lo llevó a la mesita donde su Amo cenaría...

Dinah Lune
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